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Cuando pensamos que el problema es la canción «me pide leche»

Hace alrededor de unos meses el país escuchaba con asombro una canción que para muchos presenta un título vulgar, con un mensaje ofensivo a la mujer y que de manera general perjudica la buena convivencia social.

Ante el sugerente título «La Bebe« y luego de escuchar sus letras, las reacciones no se hicieron esperar. Por un lado destaca el hecho que la canción generó una gran cantidad de reproducciones en YouTube (actualmente su video tiene más de 24 millones de visita) convirtiéndose en la canción que inauguraba la algarabía en las discotecas y fiesta; en el otro extremo, las personas se pronunciaban en contra de la letra de la canción, la descalificaban, la consideraban morbosa, generándose todo un sentir para propiciar su censura, acción que La Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía valoró y prohibió la promoción en televisión y en radio de la canción y el video.

Luego de la decisión de la institución las aguas se calmaron, al parecer el problema estaba solucionado. Sin embargo, la canción y su video pueden ser reproducida en la internet y demás plataformas digitales. De igual forma en las redes sociales circulan videos donde se coloca esta música en fiesta para niños, y estudiantes de un centro educativo entonando a coro como si se tratara de un concierto ¿Quién sanciona allí?

Mientras se siga pensando que los problemas de nuestra sociedad radican en el título de una canción, en  la interpretación de un exponente, en un género musical, continuaremos  inflando un discurso tradicionalista que saca de contexto y de toda interpretación objetiva las actuales manifestaciones sociales.

Hace poco escuché la canción de una joven de 19 años que se reconocía como una nueva exponente de la música: su canción se titula «Papi dámela»; que bien podría verse como una respuesta de no sometimiento a la interpretación masculina de me pide leche; y esta no es la única interpretación femenina, pues existe otra canción titulada «Dámela» interpretada por una artista de 36,400 suscripciones en su canal de YouTube.

«Tengo el Corn Flakes solamente esperando de ti la leche», dice una frase de la canción interpretada por la joven que antes de convertirse en artista, era una bailarina destacada de dembow -como ella misma lo afirma- que había participado en varios vídeos del mismo género. Es decir que esta jovencita es parte de esa realidad, el significado que le imprime a su vida es el resultado social de estas experiencias.

El problema de nuestra sociedad no es de título de canción, es una problemática estructural y cultural. Es un problema de sistema, que persiste en señalar al individuo y pierde de vista el entorno, las expresiones actuales, ambiciones, valores, y los referentes locales en los cuales ha crecido y se ha educado dicho individuo.

Si de forma comprometida se decide buscar soluciones que fomenten el bienestar colectivo resulta obligatorio abandonar el papel de jueces, e iniciar un proceso de estudios reflexivos dejando a un lado las condenas individuales.

Es el modelo que está fallando.

 

 

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