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Matrimonio

¿Por qué para la mujer el matrimonio es un momento tan significativo y para el hombre una gran incertidumbre?

Este escrito no pretende explicar las implicaciones ideológicas-culturales que tiene el matrimonio, como tampoco es intención profundizar en las diversas funciones sociales del mismo. El abordaje de este artículo es más bien una ´´mirada social´´ a una serie de expresiones que se exhiben de forma constante en nuestra cotidianidad y tienen una gran incidencia en nuestro imaginario, al punto de ser contenido de grandes ocurrencias y dichos populares.     

Mirada relajada  

Es común ver en las redes como corren las imágenes donde se caricaturiza la consumación del matrimonio. Quién no ha visto esos famosos ´´memes´´ donde el hombre ya hincado en el altar pide el grito de auxilio. Producen muchas carcajadas aquellas imágenes donde el futuro esposo amordazado es obligado al sí, acepto.

De igual manera caminan con gran naturalidad las historias de esos amores desafortunados que han roto por la pregunta

¿Cuándo nos vamos a casar?, qué mujer no se ha enfado al malinterpretar la consigna ´´esta noche será especial´´, asumida como el momento esperado para consumar el compromiso; y sí, es necesario mencionar aquella famosa e interpelativa frase ´´ ¿Y el anillo pa’ cuándo? ´´

Todas estas expresiones populares concentran una profunda explicación en la base social. Lo que pretendo explicar con esto, es el hecho de como de manera inconsciente imitamos y reproducimos esta ´´normalidad´´ en la cual hemos crecido, pero que en realidad es el resultado de ese orden cultural con el cual nos hemos educado.

Es posible entonces entender desde lo social, ¿Por qué el hombre le rehúye al matrimonio y para la mujer es un momento tan significativo?

´´El matrimonio, con sus fases basadas en la fijación de un orden social bajo la idea sentimental del amor, el noviazgo, la pedida, el casamiento, la noche de bodas […] y sus prácticas, siempre tan corporales, económicas, políticas e institucionales, era un lugar plenamente visible que servía de referente y de modelo. ´´ (Rodríguez & Félez, 2013, pág. 39)

A la mujer la educan para que se casé, y consumar el matrimonio, por lo tanto, es un logro personal. A la joven le ordenan, ´´debes de aprender esto para cuando te cases´´. No le requieren condiciones, el objetivo es consumar el hecho.

Al hombre por el contrario lo educan para pensar la decisión de contraer matrimonio. Al hombre le dicen, ´´debes encontrar una mujer con estas y estas características´´; Le ordenan hurgan primero en condiciones para posteriormente solo así consumar el hecho.

En lo social, el matrimonio para la mujer es una aspiración. En lo personal una ilusión. Para el hombre, casarse representa una privación a su emancipación que trae como secuela un gran lastre económico.

Para la mujer, casarse responde a una función social que tiene aprobación pública. Dentro de este orden social la mujer debe de contraer matrimonio para dar paso a la siguiente imposición: construir una familia, y ya no solo es ser buena esposa, sino también buena madre.

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