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Pandilleros del sistema político

Ser oposición dentro del quehacer político es una vergüenza, al parecer es un calificativo de menosprecio que lejos de contribuir a la estabilidad del sistema político se convierte en una espera ventajista para cuando tenga la oportunidad de servirme del pastel.

Mientras me disponía a leer el periódico llamó inquietantemente mi atención un encabezado que reseñaba un incidente sucedido en la cámara de diputados. Si bien he cierto que en el pasado hemos tenido desde peleas hasta disparos dentro de este lugar, para muchos lo sorpresivo es que este hecho -tan común- suscitara algún tipo de atención especial. Sin embargo, lo que me provocó desconcierto fueron los argumentos externados en aquella alocución.

En un primer momento aparece la justificación subjetiva ´´claro, después de tanto tiempo en la oposición; ´´ luego el veredicto de unos de los protagonistas de esta porfía, el entonces presidente de la cámara de diputados: ´´yo prefiero sufrir calla’o que estar como estaba antes en la oposición´´

Estas palabras me sumergieron en un espacio de análisis y cuestionamientos sobre el papel que ejercen los actores del sistema político. Una sociedad que observa cómo se recomponen sus valores morales, que demanda mayores oportunidades y atraviesa por una crisis aguda de su estructura social. Es esa misma sociedad que hace una apuesta para viabilizar a través del sistema político los cambios que la ciudadanía exige, pero son los actores de este sistema los que nos dibujan un escenario similar al de las pandillas cuando luchan por el control de un territorio.

Yo prefiero sufrir calla’o que estar como estaba antes en la oposición es el reflejo de la enajenación que proporciona el gobierno a sus afiliados. Es el disfrute embriagador de sus privilegios, de su poder y de la protección que brinda a quien es favorecido con un puesto -lo de representar al pueblo lo discutimos luego-. Es la expresión más genuina de: Estoy dispuesto silenciar mis reclamos por tener un puesto en el gobierno.

Ser oposición dentro del quehacer político es una vergüenza, al parecer es un calificativo de menosprecio que lejos de contribuir a la estabilidad del sistema político se convierte en una espera ventajista para cuando tenga la oportunidad de servirme del pastel. Ahora entendemos porqué ante cualquier sometimiento a la justica el argumento es, persecución política; es decir, si fueran los de mi cuadrilla esto no estuviera pasando.

No creamos que esto es un comportamiento extraño dentro del accionar político, recordemos aquella inolvidable frase de ´´e’ pa’ fuera que van´´.

Todas estas situaciones muchas veces pregonadas con tono humorístico nos conducen a una existencia en la cual el comportamiento de los políticos se asemeja al de aquellos a quienes tradicionalmente se les señala ser los instigadores de las inmoralidades de nuestra sociedad, acaso aquella expresión es menos espinosa que ´´ahora mismo no cambiaría mi popularidad en Instagram por un título universitario´´.

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